jueves, 7 de junio de 2012

Reflexión a: "Las marcas empiezan a encontrar límites"

Interesante es el artículo el cual hoy quiero mostrar y a su vez comentar para llegar a un reflexión. Y si pudiera ser, hasta tener un debate con mis seguidores/lectores.
En dicho artículo se analiza un estudio realizado para analizar la evolución de las comunidades y redes sociales entre los internautas españoles. Es de especial interés porque en el mismo también se intenta analizar la actitud de los usuarios ante la presencia de las marcas en las redes (Facebook, Twitter, Tuenti...).
¿Es respetable que nos invadan a publicidad las marcas por internet, y en las redes? En esta pregunta ya podríamos generar un intenso debate, pues el objetivo y actividad en la que las personas están predispuestas es diferente para diferentes medios y canales. Así pues nos es más indiferente que nos muestren publicidad cuanto menos definidos tengamos nuestros objetivos o actividad. Pongamos unos ejemplos:
- Cuando estamos viendo la tele o navegando sin unos objetivos claros (ver un contenido en concreto) somos menos reacios a aceptar cambios no programados en la programación televisiva o nuestra ruta de navegación. En el caso de estar navegando, esta publicidad puede suponer un re enrutamiento de nuestro patrón habitual y hacer que busquemos o nos metamos en páginas hasta ahora no visitadas de alguna marca, producto, foro o incluso espacio de la marca dentro de una red social.
- El problema reside en cuanto tenemos unos objetivos muy definidos en nuestras actividades de ocio/navegación. Este enfoque nos hace más reacios a aceptar cambios en nuestro patrón de navegación por lo que las marcas pierden fuerza en su publicidad, pudiendo a llegar a considerárselas molestas bajo una gran insistencia.

Entonces nos podemos preguntar visto esto si realmente las marcas tienen poder o no. Según el artículo las marcas empiezan a encontrar límites en la utilización de las redes sociales. Lo cual era algo de esperar bajo el actual sistema de marketing que emplean. Pues cuando un usuario visita su red social lo hace con unos objetivos muy definidos. Socializar, jugar, cotillear, etc. y cualquier otro elemento que se interponga en su objetivo será considerado como un elemento hostil a sus intereses.
Si bien las marcas son aceptadas en las redes, están aceptadas con condiciones que impidan volverse elementos non gratos. Las redes les sirven para realizar un primer acercamiento de productos y marcas bastante limitado pues no consiguen profundizar. Lo cual en sí no es del todo negativo pues logran generar interés y ya el que pueda ser considerado como cliente potencial cuenta con otros canales como las páginas oficiales de las marcas, foros de opinión, etc. para buscar una mayor información técnica. Así pues las marcas en las redes deben explotar su cara más simple y sencilla para no abrumar. Y a la vez promocionar o enseñar nuevos elementos para ganar adeptos. En este sentido, ¿están limitadas? La respuesta sería un sí, pero hay que entender que esta limitación es universal tanto para marcas como usuarios. Pues volviendo a los ejemplos:
Si tenemos un amigo enganchado a las redes sociales que no para de publicar fotos, comentarios, peticiones para juegos, etc. al final, ¿no acabamos bloqueando parte de sus actividades porque nos resultan molestas?.
Por ello la conclusión sería que las marcas están llegando al límite que cualquier persona está dispuesto a aceptar tanto para marcas como personas (amigos) mismos y ello no significa que estén perdiendo la batalla del marketing. Sino al revés, que están llegando a su óptimo y deben evitar la saturación que rompe el equilibrio humano.
Finalmente quisiera añadir que esto es solo una opinión personal ante el presente marco temporal. Y lo que hoy conocemos como limitación; mañana será posible dado que tanto las redes como las marcas están en continua innovación. Entonces usar la palabra "límite" es algo exagerado. ¿Acaso no pudimos llegar a volar?¿Acaso no pudimos conectar al mundo entero con ordenadores e internet?. "Limite" es solo una palabra que existe en el marco temporal presente y que queda tachada en el futuro.

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